
En cuanto llega el otoño, Florencia cambia de ritmo y de tono. Las sombras se vuelven más largas, el cielo alterna una luz dorada con nubes suaves, y el mármol de sus iglesias respira una calidez inesperada. Las hojas de los plátanos sobre el Arno estallan en ocres y cobres, y las colinas del Chianti,…